Para diseñar una red telefónica es necesario saber con antelación su índice de utilización previsto. El número máximo de comunicaciones simultáneas que podrían establecer sería en el caso de que una mitad del total de abonados de la red quisiera hablar con la otra mitad. Según esto habría que disponer tantos circuitos independientes como este número máximo de comunicaciones, es decir, una cantidad equivalente a la mitad del numero total de abonados.
Este caso es estadísticamente imposible que se presente dado que las llamadas se distribuyen a lo largo del tiempo en función de los distintos gustos o comportamientos colectivos de los abonados, si bien se producen concentraciones en determinados periodos o circunstancias sociales. Esto reduce notablemente el número de circuitos necesarios en la red, lo que implica menores costos, aun a sabiendas de que en determinadas circunstancias de concentración de llamadas por causas extraordinarias se podrá producir una congestión que, aunque teóricamente sea diferente de las conocidas operaciones retorno o de atascos en el tráfico urbano, conceptualmente es asimilable, y que determinara en última instancia un deficiente funcionamiento temporal de la red.
El estudio del tráfico está relacionado con consideraciones de fenómenos de tipo estadístico, de fenómenos de masas, etc... A la hora de diseñar una red telefónica seria engañoso usar el valor promedio del tráfico de un día pues este presenta grandes variaciones con el tiempo. Por eso se ha llegado al acuerdo de emplear para estos cálculos el valor promedio del tráfico durante la llamada hora cargada. El tráfico se calcula mediante el producto de la cantidad de llamadas por la unidad de tiempo y el tiempo medio de ocupación de una conversación usando la misma unidad de tiempo. Las magnitudes del tráfico telefónico se mide en elrangs.



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